Este sábado, David Lebón agotó localidades en La Trastienda y ofreció una noche profundamente emotiva con “Esencia Lebón”, un formato íntimo que confirmó, desde el primer acorde, por qué el público respondió con un entusiasmo inmediato al llamado del artista.
Apenas pasadas las 21.30, el músico subió al escenario y, antes de comenzar, compartió una confesión que marcaría el clima de toda la velada: “Estoy pasando uno de los mejores momentos de mi vida”.
El concierto se inició en una clave acústica y cercana. Junto a Lebón comenzaron el show Leandro Bulacio (teclados), Roberto Seitz (bajo) y Daniel Ferrón (guitarras y coros) , en un entorno especialmente dispuesto con mesas y sillas que invitaba a escuchar, sentir y compartir la música desde otro lugar. La apertura con “Tu llegada” marcó el tono de la noche, seguida por “Sin decir adiós”, consolidando desde el inicio el clima de intimidad y conexión.
En el tercer tema se sumó Julia Testa (violín) , aportando un nuevo matiz sonoro al formato inicial. El cuarto tema, “El tiempo es veloz”, profundizó ese pulso cercano y emocional, mientras el show continuaba creciendo de manera orgánica, como una conversación permanente entre el escenario y el público.
A lo largo de la noche, Lebón recorrió distintas etapas de su obra, combinando canciones de su etapa solista con piezas fundamentales de Serú Girán. Sonaron clásicos como “Desarma y sangra”, “Noche de perros”, “Parado en el medio de la vida” y “Mundo agradable”, interpretados con una sensibilidad que reforzó el carácter íntimo del formato. El fervor del público fue intenso y sostenido, acompañando cada momento con atención y entusiasmo.
Uno de los pasajes más conmovedores llegó con “No soy un extraño”, de Charly García. Antes de interpretarla, Lebón expresó su admiración por “el mejor compositor de nuestros tiempos”, y la emoción lo desbordó durante la canción, en un momento de profunda entrega compartida con el público.
Más adelante, “Esperando nacer” fue dedicada especialmente a su esposa, sumando otro instante de sensibilidad y honestidad emocional. A lo largo del concierto, Lebón se mostró cercano y agradecido, repitiendo palabras de afecto y reconocimiento hacia la gente que lo acompaña desde sus comienzos.
En la segunda parte del show, el escenario se completó con el ingreso de Gustavo Lozano (guitarra) y Daniel Colombres (batería) , y el concierto tomó un pulso más rockero, con fuertes matices de blues que ampliaron el clima musical sin perder la cercanía. Canciones como “Suéltate rock and roll” encontraron allí un nuevo impulso, mientras Lebón y los músicos improvisaban y tocaban con la libertad, la complicidad y el deseo de siempre.
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