Este 3 de marzo se vivirá una fiesta en el Movistar Arena, porque la artista en ascenso Juli Obregón, se suma para abrir el show de la emblemática banda.

Juli Obregón se consolida como una de las artistas de mayor proyección dentro de la nueva escena del pop nacional. Con una propuesta fresca y personal, la cantante ya alcanza los 200.000 oyentes mensuales en Spotify, posicionándose como una de las voces emergentes más destacadas del género. Recientemente, la revista Rolling Stone en Español la eligió como “Artist to watch 2026” y muchos ya la consideran “la nueva voz del pop argentino”.
En esta oportunidad, será la encargada de abrir uno de los shows más esperados del año: el de la banda estadounidense Big Time Rush. El evento tendrá lugar este 3 de marzo en el Movistar Arena y promete una noche inolvidable para los fans.
SOBRE JULI OBREGÓN
Con una carrera que comenzó a los 4 años, Juli Obregón ya suma más de 50 millones de reproducciones multiplataforma y casi 400,000 seguidores en redes sociales, consolidándose como una de las figuras más prominentes del nuevo pop argentino. Recientemente, Rolling Stone en Español la eligió como “Artist to Watch 2026” y muchos ya la consideran “la nueva voz del pop argentino”.
Actualmente, Juli Obregón se encuentra presentando su nuevo sencillo “Deja Vu”, una canción de producción fresca y dinámica que remite a la escena bailable de principios de los 2000, pero con un sonido actualizado, en la línea de referentes internacionales como David Guetta y Calvin Harris. La propuesta está pensada para quienes buscan esa combinación perfecta entre nostalgia y modernidad, consolidando a la artista como un puente entre distintas generaciones de oyentes y reafirmando su identidad dentro del pop contemporáneo.
El videoclip de “Deja Vu” rinde homenaje visual y estético a la era de los sótanos –Basements– de los 2000s, inspirándose en ciudades como París, Chicago y Londres. La producción se destaca por un vestuario icónico de la época, una dirección de actuación intensa y una fotografía que captura esa estética trashy que marcó los años dorados del género, con influencias en películas como Trainspotting.
Desde el punto de vista técnico, la canción fusiona los elementos rítmicos del House y el EDM, con un loop de piano altamente sincopado que actúa como un catalizador emocional, elevando instantáneamente la dopamina a través de una progresión armónica brillante y eufórica. Su groove, inspirado en el House Neoyorquino, se apoya en una compresión rítmica impecable que mezcla el calor del soul analógico con la energía de la discoteca, creando una atmósfera de liberación absoluta.
A ese sonido nostálgico se le suma una mezcla y master moderno que resulta en un sonido más pop, claro, potente y perfecto para las plataformas digitales. La letra aborda uno de los temas recurrentes en Juli: el desamor adolescente, la vulnerabilidad, pero también el empoderamiento como respuesta. Su estructura compositiva mantiene un gancho melódico y arreglos que le dan un potencial único para romper fronteras internacionales y arrasar en las listas de streaming.
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