Isla de Caras - Cosquilla |
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Cosquilla es el primer material de Isla de Caras en ¿poco más de un año? Ser prolíficos y constantes parece ser una de las grandes apuestas del grupo en los últimos años y es posible que sea este tire y afloje entre la ansiedad por seguir jugando y sonar despreocupados lo que hace que el grupo siga buscando un tesoro enterrado por ellos mismos en el fondo de sus canciones. Si Líneas Generales (2025) tuvo el impulso de estar a la altura del cancionero del rock nacional, Cosquilla erige un paréntesis necesario para seguir en busca de su gran obra maestra (‘‘seguimos buscándola’’, afirma el baterista Nicolás De La Puente). Coqueteando pero nunca adoptandolos completamente, ni el rock avasallante de guitarras ni tampoco ese hacer las cosas bien y de manera cuidadosa del pop argentino desde 2014 para acá pareciera convencer a Isla de Caras. El grupo parece estar siempre reinventándose y reimaginando la potencia del deseo que milita desde hace casi una década. Simple, pero con un alto grado de misterio; sofisticado pero a la vez sin miedo a llamar a las cosas por su nombre. Es esa forma de la seducción que Isla de Caras imprime en cada una de sus canciones desde Todo lo sólido se desvanece en el aire (2016). Si en un primer momento la banda contaba con esta falta de urgencia y de aire melancólico, a las ganas de seducir se sumaron, desde Gran Turismo (2023), las ganas de divertir y de divertirse. Esa intención queda plasmada en Cosquilla con la participación de la española Dani DiCostas, cantautora y amiga del grupo, que sella este imperativo del grupo sumándose en María, la segunda canción del disco y la que alentó al grupo a conformar este club de canciones, una suerte de campamento compuesto por canciones que pegaron onda y terminaron juntas porque los cinco integrantes de la banda se sentaron y dijeron: háganse amigas. |
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Si bien Cosquilla fue grabado en las afueras de Buenos Aires para bajar de la vorágine de giras -según la propia banda- y enfocarse en componer y producir una nueva colección de canciones, el álbum suena a haber sido gestado en las altas horas de un hotel de Guadalajara o de Ciudad de México. La urgencia creativa por seguir editando discos parece tenerlos un poco apurados, pero tan solo por ellos mismos, por seguir desenterrando su propio tesoro, de ahí el ‘‘acerquémonos un rato, este es mi trabajo y mi situación’’ que reza Lautaro Cura en Acerquémonos’’, el hit que más se hace cargo de que seguir ensanchando y buscando en la referencia strokera sigue siendo una posibilidad y una poética más que inmensa. Cosquilla es el primer material discográfico producido entera y exclusivamente por los cinco integrantes de la banda, con Santiago Martínez (teclados) como ingeniero de audio. Si bien se trata de esas famosas canciones que quedaron ‘‘en el tintero’’ y no lograron hacerse un lugar en los dos últimos álbumes del grupo (Gran Turismo y Líneas Generales), tanto por insistencia, como por perseguir el sueño de ser una banda de amigos en constante viaje de egresados, la banda se sentó durante meses a trabajar sobre los viejos proyectos y a re-imaginarlos. Fiel a la idea de familia extendida, el álbum contó con la participación tanto de Mora Navarro, Isabel Ponferrada y María Armellín, así como de Gustavo Buchiniz en saxofón y Matías Cella en guitarras adicionales. Tales fueron las ganas de que el disco funcionara como paréntesis en su discografía que no trabajaron con sus colaboradores habituales: el arte de tapa, tanto del single como del disco en general, fue realizado por la artista plástica Lules y termina de consagrar el espíritu de collage que el disco y la banda actualmente proponen. Las baterías se grabaron en el estudio de Guille Salort (Conociendo Rusia), la mezcla estuvo a cargo de Javier Kalwill y el mastering fue realizado por Daniel Ovie. |


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