“No sé” nos trae una propuesta excéntrica, osada y fresca que desafía los límites del indie con sentido del humor. Las estrofas enumeran un sinfín de deseos en segunda persona: superficiales (“ser más famosa”), mundanos (“comprar una planta”), espirituales (“trascender el ego”) y hasta terapéuticos (“perdonar a tu papá”). La mezcla hace al absurdo y en el estribillo, lejos de querer darnos una moraleja, concluye simplemente: no sé.
La música sigue la misma lógica que la letra: los elementos típicos del indie argentino, como las melodías pegadizas de los synthes y las corcheas muteadas en bajo y guitarra, se encuentran con unos arreglos de voces con una estética casi barroca. El coro de dieciséis voces del puente nos transporta a un universo paralelo para después volver al indie con un fill de batería medio punk y terminar la canción con una coda épica y triunfal.
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